Multipolar


Su corazón como su mente, disperso. Ningún amor se quedaba, ningún odio se almacenaba y toda emoción se evaporaba. Su ánimo pasaba de un estado a otro, tan rápido como la mirada de un hombre desprevenido en medio en un festival de camisetas mojadas, de esos en los que no sabes cuáles tetas te gustan más.

Pedro era multipolar, y no le importaba.

Diferente a todos los que sufren trastornos similares, él sí era predecible. No porque todos supieran qué iba a hacer, sino precisamente, porque siempre se sabía que haría algo diferente, porque su multipolaridad permeaba mucho más que su mente; cuando nació, murió; cuando vendía, pagaba; cuando cantaba, componía; cuando borraba, dibujaba.

Era una buena mala persona, abría la puerta aunque nadie tocara, abría la botella aunque nadie brindara, abría los ojos aunque nadie le despertara, abría la boca aunque nadie le preguntara, abría el alma aunque nadie lo notara, abría la persiana aunque nadie se desnudara, abría sus cartas aunque nadie le escribiera y lo mejor de todo, es que abría su corazón aunque nadie se quedara; abría su corazón, como abría su mente.

Multipolar.

7 comentarios en “Multipolar

  1. :O me hacia falta habitar tus letras… y no se porque me sentí tan “pedro”… gracias blu por tu literatura multipolar !😀 inspiración para tus días!

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