Tragedia (I’m back)


¿Diferente? No.

Son las mismas palabras, ordenadas de otra forma, con otra excusa. Dicen lo mismo, llevan el mismo cansancio y la misma intención, con un silencio que se siente igual al anterior. Me siento igual. La mierda es mierda, y sabe igual después de todo. Sabe a ti, incluso desde antes.

Son las mismas palabras, con menos pausas, menos dolor y la misma imprecisión. Nada qué hacer, la culpa me despierta cada día a la misma hora, justo en el mejor momento de un sueño que aún no tengo, sin el esfuerzo de querer tenerlo y sin la más mínima necesidad de encontrarlo.

¿Diferente? No.

Vespertina, talvez. Como todos los recuerdos, como todas las miradas que se encuentran a diario sin buscar nada a cambio, no por desinterés, sólo por cobardía. Sí, soy cobarde. ¿Usted lo es? Posiblemente. También es posible que sea tan estúpido como para negarlo. No es un insulto –ni más faltaba, ser estúpido es sinónimo de inteligencia, porque para llegar a donde se quiere llegar hay que saber engañar, entender esa vanguardia que no permite escapar. Yo soy el elogio a un gran adjetivo: estupidez. Soy un artista del engaño, no tan inteligente como para engañar al mundo, pero lo suficiente como para engañarme a mí. Y lo hago tan bien que aún estoy convencido de lo que escribo.

Ha llovido, y aunque la lluvia no tiene relación ni con la inteligencia ni con la estupidez, es bueno conversar con alguien diferente (sí, charlo con la lluvia, y qué). Es interesante escuchar lo que dice, habla con poesía, sin versos ni acentos ni rimas, habla con la propiedad de alguien que se va y siempre vuelve, como el recuerdo de un buen perfume o un beso en la escalera o un latido de ocho horas.

¿Diferente? No.

El mismo sabor a vino tinto, sin euforia ni decoro, sin lema ni razón, sin hotel ni inspiración, sin la sed de un cigarrillo que elige otro pulmón, otra garganta. Otra manifestación desesperada de la infelicidad, parcial o total, completamente vacía, fría y aplaudida. Una copa para esta mesa, no, no espero a nadie. Gracias por preguntar.

¿Diferente? No.

Vacía, perhaps. Perhaps, perhaps. Sin la sonrisa que a lo mejor usted esbozó al entender que la repetición pertenece a una canción. No, no hay fuego ni en el 23 ni en ningún lugar cerca de este corazón. Vaya tragedia, veo televisión y esto no tiene cara de mejorar, tampoco de empeorar. ¿Ven? Nada es diferente, nunca lo es. No por ahora.

Vuelvo al papel, sin tinta ni metáfora. Vuelvo al sueño que no he tenido, alegre de haberlo aburrido, o divertido, o entretenido, o cualquier ‘ido’.

Hasta mañana. (Talvez, hasta nunca.)

Ya me he, ido.

6 comentarios en “Tragedia (I’m back)

  1. Casi pude ver la cara de quien lo estaba escribiendo, pero si pude ver claramente donde staba, la luz que habia, y como miraban los ojos mientras escribia, me encantó.

  2. ¿Una copa para esta mesa?
    Sí, por favor, yo vengo a hacerle compañía…

    Excelente, me gustó mucho don OmarE

  3. Wow… de nuevo, mucha fuerza en las palabras! Quizá más fuertes que nunca. “Vespertina, tal vez…”, ese párrafo me encantó.

  4. Omitar definitivamente se puede captar sus expresiones como al escribirlo, solo falta que o conozca quien no lo ha hecho, al menos fisicamente, por que en interior se ha mostrado, se lee, se siente, dice verdades y verdades que no son tan ciertas, pero me gustan, muy buenas notas, apuntes y anhelos… suerte.

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