Adversario inocente


Desconocía la historia detrás del contexto, hasta que un suceso, algo más que exquisito, obvió mi debilidad.

Ella, lloró.

.

Vi sus ojos cerrarse en el momento perfecto, justo cuando el dolor se evaporaba sobre sus mejillas. Justo, cuando su olor me obligó a cerrar los míos.

Yo, lloré.

.

No fue necesario un protocolo de evidencias, una lágrima correspondida puede ser la mejor pregunta en el momento incorrecto. Sí, la lucidez abruma.

Y en estos casos, ¿qué se hace?

Mirar sus ojos de nuevo, o no. Hablarle, o no. Desaparecer, o no. Maldita sea, cuánta estupidez puede conjugarse en un segundo de duda.

Juntos, lloramos. (Solos, en silencio)

.

Una sonrisa se dibujó en sus pupilas, expulsando el sarcasmo de un dolor insulso. Su interior se desdobló con una facilidad deliciosa. ¿Triunfo agridulce?

La abracé, hice lo único físicamente posible dentro de mis posibilidades. Sí, me enredo al hablar. La abracé, y fui feliz.

La abracé, y desperté.

.

Conocí la historia desde su contexto, el dolor desde la distancia. Mis dedos enmudecieron por días, mis palabras saborearon la irá. A unas cuadras, a ocho horas, a un clic, a un ring.

A un “no”. Aún no.

.

Desperté y conocí la derrota sin empezar la batalla. Ahora lo sé, no soy un adversario digno cuando estoy despierto. Soy un adversario mínimo ante un poco de fresas, soy un adversario valiente ante la distancia.

.

Soy un adversario inocente que no se rinde. Uno que sólo, espera.

.

Uno que solo, despierta.

10 comentarios en “Adversario inocente

  1. Este es el sabor del momento, el aire queda, el momento que nunca culmina y que tratamos de cerrar con nuestras palabras.

    Algo que significa más para quien lo escribe que para quien lo lee.

  2. … y al unisono con tus ojos, se abren los mios, comprendiendo la melodia que enmudece el silvido de la muerte, y nos hace saborerar lo mucho que te quiero, lo poco que te olvido, lo infinito en tus instantes, lo fugaz en tus silencios, lo perenne en tu existencia, lo inmortal en tus escritos…

  3. estuepndo.. definitivamente en el punto…
    Una sonrisa se dibujó en sus pupilas, expulsando el sarcasmo de un dolor insulso. Su interior se desdobló con una facilidad deliciosa. ¿Triunfo agridulce?

  4. “Desperté y conocí la derrota sin empezar la batalla”
    Sencillamente genial. Se me quedó pegada del orgullo pues yo creo haber sido derrotada también sin empezar cierta batalla. Saludos Don seven

  5. Prefiero soñar con los ojos abiertos… Y leer lo que escribes con los ojos cerrados pero con las manos abiertas, para que llueva un poco de ti.
    Una lágrima, muchas veces, es una palabra no dicha.

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