Las piedras no saben de política


Así era él, callado y calmado, de mirada vaga, aunque de cuando en cuando podría petrificar a alguien sólo con verlo a los ojos. Nunca le temblaban sus manos, sus movimientos eran tan medidos que no necesitaba pausas, no necesitaba hablar.

Lo descubrí como a esos personajes que pasan desapercibidos en los libros, esos que sólo se mencionan una vez pero fácilmente cambian el curso de las páginas que no se escriben, encerrado entre dos solapas que parpadean sin respirar, ojeando entre líneas, callando entre puntos.

Lo preferí por su calma, tan opuesta a la hiperactividad que me soborna cuando mi iPod se queda sin batería, lo preferí por su vida de mentira, sin estornudos ni bostezos que deformaran su paciencia.

¿Quién es el personaje de quién?

Una mañana caminé con él, le pregunté tantas cosas que no fui capaz de mirarlo a los ojos después, aunque no le pregunté su nombre, lo suponía (González). Le pregunté por qué era así, tan vacío, tan hiriente en su silencio, por qué no amaba, por qué no temblaba ni se emocionaba, por qué no sonreía, por qué no gritaba ni amaba. Sus respuestas se resumieron en una metáfora que ahora hace parte de mis libros, igual, es uno de mis personajes, qué más da.

-No tiene sentido- dijo, -para qué desperdiciar tanta energía en algo que no lo merece, para qué respirar más aire del que cabe en tus pulmones. –Antes no era así, era un vividor más, sin rumbo ni razones, hasta que junto a un río encontré una piedra con una extraña forma, tallada de forma tan perfecta que no pudo hacerlo un ser humano, tan triste que no cabía más tristeza en mi mano. En ese momento pensé que no importaba a dónde fuera, ni a dónde ni con quién, ni importaba qué pensara hoy ni qué sintiera en el corazón, la vida me daría las respuestas a esas preguntas que no conozco, la vida me tallará como el agua y el viento a esta piedra, porque las piedras no tienen rumbo, sólo tienen un destino: aprender-.

-Las piedras no conocen amores ni odios, no hablan el lenguaje de la guerra ni entienden el sabor de la derrota, no. Ellas no saben de política ni de competencia, y aún así, han estado aquí antes que todo lo que conocemos-.

-No sé de política, yo soy esa piedra-.

Words by OmarE

8 comentarios en “Las piedras no saben de política

  1. La piedra que pateo como balon de futbol, o como aquella que tiro sobre el lago….piedras, tan abstractas, tan perfectas….solo se que estan alli, tan vivas, tan muertas como Gonzales quien no se si decidio ser piedra, solo se que decidio cerrar sus ojos y serlo talvez escapando de toda realidad…o quizas apoderandose aun más de ella…

  2. No te quedes inmóvil
    al borde del camino
    no congeles el júbilo
    no quieras con desgana
    no te salves ahora
    ni nunca…..

  3. O deja volar la piedra, dentro de la imaginación las piedras tendrían alas y su corazón sería el centro del universo…
    ¡I like it!

  4. Que piedra no saber nada de política. Por eso no sólo de amor vive el hombre… ni el copy, jajajaja. Saludos amigo, ta’ buena la piedra.

  5. Hay piedras que tienen más de una vida, hay piedras que se esconden debajo de ellas mismas para ocultar lo que sienten, hay piedras que se disfrazan de piedra para ocultar su sustancia mineral, en fin, hay piedras que hablan, piedras que callan, piedras que lastiman, piedras que reconfortan, etc., piedras que AL FIN Y AL CABO tienen algo en común: algo por decir…

  6. como una piedra en el zapato no es … mas bn como las que resuenan en el agua y son lisas que cualquiera se desliza..
    y no pasa desapercibida …

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